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Definiciones
Cómo particionar el disco utilizando windows
Cómo particionar el disco sin utilizar windows

Definiciones

A grandes rasgos, particionar un disco significa subdividirlo en partes independientes y poder acceder a todas ellas. Hay varios motivos por los cuáles uno decide particionar un disco. Puede ser que lo haga para guardar archivos importantes, o para compartir parcialmente su equipo con otros usuarios conectados en red, o para utilizar en un equipo más de un sistema operativo, o vaya uno a saber por qué. Lo que hay que entender básicamente a la hora de partir un disco, es que uno “acorta” a un tamaño predeterminado el espacio físico en donde guardar determinados archivos, y todo el espacio que queda fuera de esa superficie delimitada queda catalogado como “espacio sin utilizar”, “espacio no asignado”, o con algún nombre similar. Si queremos utilizar ese espacio no asignado, tenemos primero que formatearlo para que acepte un sistema de archivos adecuado a nuestras necesidades, y es en ese formateo cuando realizamos la segunda partición primaria de nuestro disco (la primera es nuestro disco “achicado” al tamaño que elegimos anteriormente). Es importante saber además, que cualquier disco duro solamente acepta cuatro de estas particiones primarias, o también llamadas particiones físicas.

Cada sistema operativo utiliza un sistema de archivos que le es propio, y una o más particiones para poder funcionar. Windows utiliza sistema “NTFS” (o FAT 16, o FAT 32 en versiones antiguas), y se puede instalar en una sola partición. Fedora, como cualquier otra distribución relativamente actual basada en GNU/Linux, utiliza un sistema de archivos “ext3”, “ext4″, o “BTRFS” y también puede instalarse en una partición, pero lo ideal es instalarla como mínimo en dos particiones. O sea que si luego de achicar nuestro disco duro queremos utilizar el espacio no asignado para instalar fedora, debemos formatearlo como “ext3”, “ext4″, o “BTRFS” y generalmente, esto lo hacemos en el momento de la instalación de fedora, con el propio disco de instalación.

Ahora bien, dependiendo de la versión de windows que estemos utilizando, podemos particionar el disco utilizando el propio windows. Lo que no vamos a poder hacer es formatear el espacio no asignado resultante con otro sistema de archivos que no sea “NTFS”, “FAT16″, o “FAT32″. Esto lo haremos luego, o con el disco de instalación de fedora, o con otro programa externo a Windows.

Para saber si podemos particionar nuestro disco utilizando el propio windows, abrimos un Explorador de Windows. Seleccionamos Mi PC, o Equipo (de acuerdo de la versión de windows que estemos utilizando), y hacemos click con el botón secundario del mouse. En el menú que se despliega elegimos administrar. En la ventana de administración de equipos que se abrió, buscamos dentro del menú almacenamiento, y hacemos click en administración de discos. Una vez que visualizamos los discos que tiene el equipo, seleccionamos el disco que queremos achicar, hacemos click con el botón secundario del mouse, y en el menú que se despliega, elegimos la opción reducir volumen. Si no encontramos esta opción, ni ninguna otra similar, esa versión de Windows no permite particionar los discos. Hay que hacerlo usando un programa externo, y más abajo explicamos cómo.

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Particionando el disco utilizando windows

Si es la primera vez que vamos a particionar un disco, no lo hagamos a no ser que tomemos dos precauciones: 1) Hacer una copia de todos los archivos personales, o que contengan información valiosa que no querramos perder. 2) Tener a mano el disco de instalación de windows, con el código de producto , o el número de serie con el que lo instalamos. Si algo sale mal, es muy probable que una de las consecuencias sea no poder arrancar windows, o que necesitemos reinstalarlo, o que necesitemos reiniciar la máquina con el disco de instalación, y no podremos hacerlo sin el disco de instalación de windows y sin el código de producto.

Como decíamos más arrriba, para particionar el disco desde windows abrimos un Explorador de Windows. Seleccionamos Mi PC, o Equipo (dependiendo de la versión de Windows que estemos usando), y hacemos click con el botón secundario del mouse. En el menú que se despliega elegimos administrar. En la ventana de administración de equipos que se abrió, buscamos dentro del menú almacenamiento, y hacemos click en administración de discos. Una vez que visualizamos los discos que tiene el equipo, seleccionamos el disco que queremos achicar, hacemos click con el botón secundario del mouse, y en el menú que se despliega, elegimos la opción reducir volumen. Una vez que elegimos la opción de reducir, se nos despliega otro menú que contiene el tamaño total actual del disco, la cantidad de espacio al que se lo puede reducir, y la cantidad de bytes que esta acción implica. Este último dato es equivalente al espacio que nos va a quedar libre, o sin asignar, es decir, el espacio en el que vamos a poder instalar otro sistema operativo. Windows no va a achicar el disco todo lo que nosotros le digamos, sino todo lo que él considere que lo puede achicar. En este punto, hay que tener en cuenta que para estar cómodos con fedora, necesitamos al menos 20 GiB de espacio libre o sin asignar. Como dijimos antes, tampoco nos va a dar demasiadas opciones de formateo, sino que, o nos ofrece dejarlo sin formatear, o nos ofrece formatearlo en NTFS, FAT16 o FAT32, es decir, algún sistema que solo windows utilice. Una vez que el disco quedó particionado, tenemos por un lado, en una partición primaria, lo que antes teníamos en todo el disco. Y por el otro lado, tenemos como mínimo 20 GiB de espacio “libre”, o “sin asignar”. Estamos listos para instalar fedora.

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Particionando el disco utilizando programas externos a windows

Si ya tenemos windows instalado, por el sólo hecho de utilizar programas que no sean del entorno windows para particionar un disco nos asegura un alto porcentaje de probabilidades de necesitar el disco de instalación de windows y el número de serie . Después explicamos un poco mejor esto, pero créannos: si no qeremos perder nuestra instalación de windows, no particionemos el disco con programas ajenos a windows, a no ser que tengamos el disco de instalación y los números de serie.

Si nuestra versión de windows no nos permite particionar el disco, hay muchos otros programas que permiten hacerlo. Recomendamos particularmente EaseUS Partition Master, aunque los que mejor funcionan, a nuestro criterio, son los que pueden convertirse en un “LiveCD”. Es decir que para utilizarlos, lo primero que hacemos es descargarnos una imagen “iso” en nuestro disco duro, luego quemamos esa imagen en un CD, y finalmente lo utilizamos reiniciando la máquina desde ese CD. Recomendamos GParted, y presuponemos que utilizamos este programa para seguir con esta guía.

Una vez que reiniciamos la máquina desde GParted, su utilización es bastante intuitiva: Elegimos auto configuration en la primer pantalla, se cargan los archivos, se elige el idioma y el teclado (aconsejamos utilizar el inglés que por default utiliza este programa), y enseguida aparece nuestro disco duro. Fuera del entorno windows, los discos y sus particiones se muestran con nombres que tienen este formato: dev/sda1 para la primera partición, dev/sda2 para la segunda. Si tenemos más de un disco duro en nuestro equipo, se identifican con hd0 para el primero, hd1 para el segundo, etc. Y si por casualidad tenemos algún disco conectado mediante un puerto USB, será identificado como dev/sdb1, dev/sdb2, etc.

Seleccionamos el disco y la partición sobre la cual vamos a trabajar, le decimos que la queremos reducir (resize), elegimos el tamaño al que la queremos llevar, controlamos el espacio que queremos que nos quede libre, y listo. GParted no va a realizar las acciones que pedimos hasta que no se lo indiquemos: Desplegamos el menú edit, elegimos la opción apply all operations, y ahora sí, nuestro disco empieza a reducirse. Lo bueno que tienen estos programas externos a windows es que con ellos podemos achicar mucho más el tamaño de los discos que si usáramos el propio windows, y además, podemos elegir formatear el “espacio no asignado” resultante, con otros sistemas que no sean NTFS.

Acerca de achicar windows, tengamos en cuenta que para poder funcionar cómodo, necesita más o menos (dependiendo de la versión que estemos utilizando), entre 20 GiB y 30 GiB. Acerca de formatear el espacio libre o no asignado, podemos hacerlo ahora, o podemos dejarlo como está, y formatearlo luego con el disco de instalación de fedora. Cuando terminemos, cerramos la pantalla, botón secundario del mouse: exit, shutdown menu, shutdown, ok.

Lo malo que tienen estos programas es que después de particionar nuestro disco, para poder utilizar windows, seguramente necesitemos reiniciar la máquina con el disco de instalación de windows. A grandes rasgos esto es así porque, en el proceso de achique de un disco hay archivos que van cambiando de lugar físico. Si windows es el que hace este procedimiento, sabe desde dónde saca los archivos y hacia dónde los traslada. Pero, si esto no lo hace windows, cuando se intente reiniciar, va a buscar cosas en lugares en donde ahora no hay nada.

Como siguiente paso, entonces, antes de iniciar la instalación de fedora, sugerimos verificar si windows puede arrancar solo, o si les pide el disco de instalación.

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